ESPACIO: El elemento de contención

Espacio es elemento primordial dentro del cual los cuatro elementos secundarios emergen y operan. Es el contexto dentro del cual los otros elementos interactúan, la matriz dentro de la que danzan. Las cualidades de espacio son inmediatez, presencia, vacuidad, franqueza, libertad y ser. Su expresión fundamental es consciencia o conciencia, y es incorporada en la técnica de drushti: atención espontánea, sin esfuerzo. El ámbito de espacio es todo lugar, su fuente es consciencia (abierta), su medio conciencia (de), y su clave: presencia. Conlleva a una conciencia directa y profunda de lo que está sucediendo, libre de imaginación, suposición, expectativa y proyección.

La aplicación superficial de espacio es concentración. La aplicación sutil de espacio es la entrega de la intención. Establecer espacio requiere la utilización de moderación o restricción, el indicio de su presencia es lo opuesto, libertad. Sin drushti las otras técnicas son dificultadas ya que su continuidad requiere la continua luz de nuestra conciencia. Ello no puede ser impuesto, pero funciona como una expresión directa de nuestro deseo (tapas). Esto genera una atención que se vuelve amplia y profunda, finalmente abarcando la totalidad de nuestro cuerpo y sus actividades, y todo nuestro ser y su contexto, en la conciencia dinámica conocida esotéricamente como samadhi.

Acceder a la mente meditativa es el propósito de la práctica de yoga. Dentro de la mente meditativa el flujo de percepciones, incluyendo pensamiento, se aclara dentro del ritmo de conciencia, que ni oculta ni dificulta. Cualquier dualidad entre ambos se disuelve. La mente meditativa es una de quietud (sthiram) y deleite (sukham). Despreocupada de todo está directamente presente a lo que está sucediendo (acciones y percepciones). Las profundidades de esta presencia aclara lo que es (el flujo rítmico de conciencia en sí).
Esto no puede provocado por intención alguna. Es el resultado solo de un profundo mirar (drushti) volviéndose un claro ver. Esto no requiere la utilización de ninguna técnica, ya que cualquier intención distorsiona la luz de la conciencia.
Depende solamente de ser capaz de relajarse en el funcionar intrínseco de conciencia en sí, lo cual es ver a través de los ojos, oír a través de los oídos, oler a través de la nariz, saborear a través de la lengua, sentir a través del cuerpo, percibir, concebir e intuir a través de los diversos aspectos de la mente, sin distorsión. Estas funciones están incorporadas en el organismo humano. Solo necesitan liberarse de nuestra intromisión. Meditación es pues es el proceso de dejar ir nuestras intenciones en el ámbito de nuestro ser: un cambio sin esfuerzo de hacer a ser.

El camino de mi búsqueda interior ha estado muy estrechamente ligado con el mundo del deporte desde muy temprana edad. Voleibol en el colegio, patinaje, competiciones de baile, carreras de montaña, bicicleta de MTB, senderismo... Hoy en día sigo compitiendo, y además me he formado como monitora en diversas disciplinas como son el Pilates y el Yoga.

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