AIRE: El elemento del ritmo

Las cualidades de Aire son expansión, llenar, ligereza, ritmo, gracia, movilidad y pensar. La expresión fundamental de aire es expansión, abrir o extensión, y es incorporado en la técnica de pranayama. El ámbito de aire es el tórax, su fuente o foco la garganta, su medio las articulaciones, y su clave los huesos. Aire se cultiva y expresa generando espacio en las articulaciones y órganos, particularmente los pulmones, y creando ligereza en acción y movimiento.
La aplicación superficial de aire es el desarrollar la capacidad de superar el efecto de la gravedad en el cuerpo físico, especialmente a través de la práctica de inversiones y equilibrios sobre los brazos. La aplicación sutil es liberar la mente de rigidez por medio de soltar el aliento de toda imposición e intención. Este es el estado de transformación o ser de pranayam, que resulta de la espontaneidad respiratoria, y nunca de control. Establecer aire requiere ritmo, el indicio de su presencia es lo opuesto, quietud-silenciosa. Sin ritmo nos bloqueamos en profundos patrones dualísticos de tensión física, mental y espiritual. Sin espacio en las articulaciones nos volvemos rígidos y secos.
Cuando las dinámicas integradoras de los bandhas son aplicadas en todo el cuerpo (sarvangabandha) abren (sukham) todas las articulaciones mientras simultáneamente las estabilizan (stiram). Entonces el cuerpo también se vuelve ligero y grácil. En el corazón y esencia de esta gracia se encuentra la actividad sin esfuerzo del mecanismo respiratorio. El ritmo del diafragma y los músculos respiratorios accesorios debe ser permitido a ser una expresión natural de la sabiduría intrínseca del cuerpo. Una sabiduría desarrollada por medio de 3.500.000.000 de años de ensayo y error desde que la respiración celular empezó en los organismos unicelulares.

Intentar forzar el aliento desde la mente es interferir en la integridad de las raíces orgánicas de nuestro ser. Cualquier tentativa de controlar el aliento directamente durante la práctica de postura de yoga no es solo una imposición, sino una declaración profunda de desconfianza en la integridad del cuerpo y de la vida. No solo desgasta energía incrementando innecesariamente la actividad muscular y mental, sino que también genera la tensión que resulta siempre de la aplicación de intención.
El aliento puede liberarse con seguridad solamente por medio de darse cuenta, reconocer y realizar la unidad (yoga) funcional de respiración y movimiento, que comenzó cuando la locomoción trajo la vida y los pulmones fuera del océano. Liberar el cuerpo de distorsión estructural es liberar el aliento, sin ninguna necesidad de imposición conceptual. Esto se profundiza especialmente al alargar la espina. Cuando la caja torácica se eleva sin pivotar ninguna de las vértebras, músculos profundos en el abdomen se ensamblan para anclar nuestro centro de gravedad. Cuando este elevar se mantiene, la columna vertebral permanece larga, la caja torácica queda abierta, y el abdomen queda ensamblado.
Debido a la integridad inherente del cuerpo humano, la soltura libre y completa de la espina dorsal depende de la activación integrada de todo el cuerpo. Esto involucra activar la dinámica estructural de los bandhas en las manos y los pies, la dinámica energética en los brazos y las piernas. De este modo la espina dorsal es sustentada y satisfecha, y respirar tiene lugar a través de todo el cuerpo. Respirar se transforma entonces indirectamente desde todo el cuerpo. Esta aplicación de los bandhas en la totalidad del cuerpo (sarvangabandha) produce naturalmente respiración ujjayi.

El camino de mi búsqueda interior ha estado muy estrechamente ligado con el mundo del deporte desde muy temprana edad. Voleibol en el colegio, patinaje, competiciones de baile, carreras de montaña, bicicleta de MTB, senderismo... Hoy en día sigo compitiendo, y además me he formado como monitora en diversas disciplinas como son el Pilates y el Yoga.

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