Te propongo un reto, dejar los lácteos por una semana, y es que este desafío consiste básicamente en pasar siete días sin consumir ningún tipo de leche o producto lácteo.
¿Qué esperar del desafío?
En principio no es fácil decirte qué va a producirte el desafío.
Tras siete días sin lácteos, algunas personas se dan cuenta que no tienen gases ni molestias estomacales que antes eran algo normal; otros notan mejoras en su piel; algunos logran cierto adelgazamiento y otros no notan ningún cambio a excepción de un poco de desesperación por comer un sabroso queso.
El mayor beneficio que obtendrás de este reto es demostrarte a ti mismo/a que no eres dependiente de un alimento, algo que de considerarlo un problema tenemos muchos sin siquiera saberlo, y además, te permitirá probar algo distinto.
Para muchas personas los lácteos son tan normales, que ni si quiera habrían pensado en pasar una semana sin ellos.
Entre la leche del desayuno o el cortado de la media mañana, el yogur del mediodía y la cena, el trozo de queso que acompañas en el bocadillo de la media tarde o cuando te apetece picar entre horas, en siete días habrás tomado más lácteos del que recuerdas.
Por ello te invito a salir de tu zona de confort durante al menos siete días y así dejar los lácteos por una semana.
Antes que digas que no
Quizás estés pensando que no te es posible dejar de lado el calcio que te aporta la leche, o que tu yogur para cenar es sagrado.
No es una locura estar una semana sin leche, que estos no sean alguno de los motivos por los que digas que no a este desafío.
Te recuerdo que la leche no es la única ni la más efectiva fuente de calcio, y existen una gran cantidad de alimentos que puedes consumir en sustitución de la leche.